La ciudad de Banderilla

Al trazar este escudo se trató que los muebles , colores y esmaltes concordaran con la historia de la población, así pues tenemos que la villa simboliza al municipio, la ciudad o asentamiento humano, las abejas a la laboriosidad y cooperación entre la población, el verde la esperanza, los lirios son símbolo del santo patrono de la comunidad y significan «Paz en el hogar’, por su parte el color plata significa pureza, el libro abierto representa la justicia y el orden, la banderillas aluden al significado del nombre de la ciudad, en este último cuartel se resume la simbología de la búsqueda del orden y la justicia para los viajeros de las diligencias que por allí transitaban y las banderillas eran la señal de que todo estaba bien dispuesto para continuar el viaje sin ningún problema. Los Quetzales asentados en agua, describen el significado del nombre prehispánico, «Quetzalipan» (Río rico o de la abundancia).
Su nombre original era Tlalquetzalan, tierra de los quetzales, igual que su río se llama Quetzalapan o río de los quetzales, haciendo referencia a las abundantes aves que en otro tiempo existían.Hubo en este lugar, entre los siglos VI y IX D. c., un asentamiento prehispánico que formó parte del Totonacapan. Este hecho se comprueba a partir de la serie de piezas y restos arquitectónicos encontrados donde ahora tiene sede la ciudad.

Es en el siglo XVI, hacia 1580, cuando ya se puede documentar el registro de esta población en los mapas, a la que se denominó «Venta de Sedeño» en honor a su propietario Juan de Sedeño, que fuera uno de los capitanes de Hernán Cortes. El edificio aún está en pie y en relativa buena condición y puede considerarse como uno de los edificios más antiguos del continente americano.

Calle Hidalgo en 1927
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Existen relatos de su función principal como Venta desde 1537, que servía para el descanso de los viajeros y cambio de monturas con mucha capacidad de carga, generalmente caballos «percherones» que por su fuerza eran apropiados para emprender el ascenso a·la sierra, que se tornaba con mayor pendiente a partir de este tramo.
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Por ser lugar de tránsito de diligencias con cargamentos de oro, plata y otros valores, se instalaron postes o mecheros que alumbraban el trayecto para ayudar a que el comercio de la región fuera más seguro.

Las banderas eran colocadas en los árboles de mayor altura a fin de que los viajeros avanzaran o se detuvieran, una vez que se había explorado el camino, para comprobar que había paso libre o, en caso contrario, saber si existía algún peligro de que aparecieran asaltantes. De allí el nombre de «Banderilla».

El Cerro de La Martinica era uno de los miradores en donde se apostaban las banderillas indicadoras. A este punto, -hoy una reserva ecológica-, fue remitido un destacamento de soldados de origen caribeño al servicio de la Corona Española, para hacer el resguardo de los cargamentos que eran trasladados de México a Veracruz.

La importancia de Banderilla, aunada a su ambiente acogedor, dejó gratos recuerdos en gente de lejanas tierras. El cronista y viajero alemán Alejandro Van Humbolt, que recorrió México hacia 1799, la describe así:

 

«Cerca de Xalapa, los bosques de liquidámbar anuncian, por la viveza de su verdor, que es aquella altura donde las nubes suspendidas sobre el océano vienen a tropezar con los picos de basalto de la cordillera. Más arriba, cerca de Banderilla, ya no llega a madurar el fruto nutritivo del plátano, de manera que en esta región nebulosa y fría, la necesidad precisa al indio a trabajar y aguijonear su industria.»

El progreso también trajo beneficios y adelantos a esta región. El ferrocarril fue uno de ellos, que aún sirve como división de la población, trazada en torno de este medio de comunicación, con una calle principal de comercios.

 

Las industrias, poco a poco, tuvieron sitio aquí, hacia 1898 se instaló una fábrica de puros, «La Perla».

Banderilla es la única población serrana -además de Coscomatepec, en la región de Orizaba-, que produce los tradicionales puros torcidos a mano. Hoy en día la antigua factoría puede ser visitada. Luego, en 1907, se establece una fábrica de cerveza en el barrio conocido como Tlalchichi.

Fuente: Ruta de la Niebla, guia turistica del centro del estado de Verzcruz

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