El Chango de la Calle de Guerrero

guerrero

En la calle Guerrero, vivió hace tiempo una muchacha de unos dieciocho años, que tenía como mascota un chango. Ella era hija única y quería mucho al animal.

Este cariño fue recíproco, al grado de que el mono se ponía muy celoso cuando la visitaba su prometido. El mico intentaba morder al muchacho o hacía travesuras para llamar la atención de la pareja.

Un día, el novio se acercó a ella para besarla, y el simio que se encontraba detrás de él, se le encaramó y lo sacudió violentamente hasta desnucarlo.

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