El callejón del Obispo

La calle Fausto Vega Santander es más conocida en la ciudad como callejón del obispo. Hace mucho tiempo, en la mitad de esta callejuela, vivía un curandero que además se dedicaban al cultivo de frutas y verduras. Un día, sin que se supiera porque, éste enloqueció comenzó a decirles a sus marchantes que era un obispo y vistiéndose como tal, los bendecía, les daba limosna y los aconsejaba. Incluso vendía su mercancía a precios muy bajos para recibir alabanzas.

Con el tiempo, el «obispo» se volvió famoso y era visitado por numerosas personas, que corrían desde diversos barrios para pedirle consejos.

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