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El antiguo Callejón de los Negritos: una historia de rumores que sigue abriendo preguntas en Xalapa

El antiguo Callejón de los Negritos: una historia de rumores que sigue abriendo preguntas en Xalapa

Hay nombres de calles que parecen guardar una explicación en cada sílaba. El antiguo Callejón de los Negritos es uno de ellos: detrás de ese nombre se cuenta una historia familiar atravesada por el rumor, los prejuicios y una explicación que hoy sabemos que no es científica.

Según una de las versiones recogidas sobre la vieja Xalapa, en una casa nacieron dos gemelos. Su apariencia dio pie a comentarios entre los vecinos y provocó que el padre dudara de su esposa. La noticia dejó de pertenecer a la familia y comenzó a recorrer el barrio, donde cada persona agregaba una sospecha.

EL NACIMIENTO QUE HIZO HABLAR A LA CALLE

En el relato, el esposo estaba angustiado y molesto por lo que oía. Alguien le sugirió buscar consejo antes de tomar una decisión que dañara a su familia. Así llegó ante un sacerdote, quien lo encaminó a consultar a un médico de la villa.

El facultativo ofreció una explicación propia de las creencias que aparecen en la historia: atribuyó el aspecto de los bebés a un objeto que la madre había visto durante el embarazo. El hombre aceptó la respuesta y, de acuerdo con la narración, la tensión en la casa disminuyó. Con el tiempo, el episodio quedó unido al nombre popular del callejón.

La explicación atribuida al médico es falsa. Mirar un muñeco o cualquier otra imagen durante el embarazo no determina el color de piel de un bebé. La apariencia física está relacionada con la herencia biológica, que es compleja; tampoco permite deducir por sí sola una infidelidad. Es importante reconocerlo al contar la historia, porque el prejuicio forma parte del relato, no de una verdad sobre la familia.

UNA HISTORIA CONTADA DESDE SU ÉPOCA

La leyenda permite observar una costumbre que no pertenece exclusivamente al pasado: convertir la vida privada de otras personas en tema de conversación. En esta versión, el escándalo crece porque los vecinos creen tener derecho a interpretar el nacimiento y porque el esposo da más peso a lo que se dice fuera de casa que a la situación de su propia familia.

El final tradicional presenta la intervención del médico como la solución. Al leerla hoy, resulta más interesante detenerse en las preguntas que deja abiertas: ¿por qué el barrio convirtió a dos recién nacidos en motivo de sospecha? ¿Qué papel tuvieron los estereotipos sobre el color de piel? ¿Cómo afecta un rumor a quienes deben vivir con él?

UN NOMBRE, VARIAS REFERENCIAS

Las fuentes consultadas no coinciden por completo al identificar la calle con nombres posteriores. Una edición antigua de leyendas la relaciona con Luis J. Jiménez; un reportaje local la vincula con Othoniel Rodríguez Bazarte, en la colonia El Maestro. Esa diferencia hace necesario revisar fuentes históricas adicionales antes de dar una ubicación actual definitiva o proponer un recorrido preciso.

Lo que permanece es el nombre tradicional y la historia asociada a él. Contarla hoy no exige repetir como ciertos los prejuicios de sus personajes. Por el contrario, permite reconocer cómo una calle puede conservar la memoria de una comunidad y, al mismo tiempo, invitar a mirar con otros ojos las ideas que esa comunidad transmitía.